[google083ebf376563d5ac.html] Modelar en la Empresa - Modelling in Business con DBM: junio 2011

9/6/11

Hábitos - ni hacen al monje ni a la gente éxitosa

Debe ser evidente - o por lo menos debería serlo - que "Gestionar por Hábitos" es una contradicción en términos. Hábito es, precisamente, un nivel de organización que no precisa de gestión. Crear hábitos es equivalente a renunciar a gestionar.
Esto, por lo menos, se hace evidente si entendemos gestionar como el proceso que media entre actuar (“perform”) y dirigir (“direct”).
Hábito es sencillamente una de las maneras que tenemos de repetir las actuaciones. Se caracteriza por la invariación. En este sentido contrasta con "habilidad" que (siendo también una manera de repetir las actuaciones), se caracteriza por la variabilidad. Esto es exactamente a lo que se refiere Ryle (en el "Concepto de lo Mental" o "Concept of Mind", Ryle 1949 un texto clásico y aún por superar) cuando distingue entre habilidad (skill) y hábito (habit). La práctica repetida dará como resultado los hábitos. La práctica variada puede conducir al desarrollo de habilidades. 
Entre otras cosas un monje y una “persona altamente exitosa” lo que tendrán en común es que les importa la calidad (mejor dicho la “cualidad” para no confundirnos con la normative: ISO) con la que hacen las cosas (el cómo) y también el significado y valor personal de ello (el por qué).  
Los hábitos no tienen un "por qué". En cierto sentido son su propia razón, Se repiten porque se repiten. Son el resultado de aprendizaje más bien mecánico. Por eso son muy útiles para lo básico de la vida – operaciones que no varian: meter y sacar la mano del bolsillo, aritmética mental, comer con cuchillo y tenedor por ejemplo. Sin embargo no son suficientes ni lo más importante para una vida rica y satisfactoria.
Y la finalidad de la formación no es (o por lo menos no debe ser) la formación de "buenos hábitos".